Hay días que se viven en piloto automático: atender, resolver, correr, contestar. Y al final del día una se pregunta dónde quedó ella. Esta palabra corta eso de raíz: es mi día. Hoy me elijo. Hoy me cuido. Hoy avanzo.
No necesitas que el día sea perfecto para que sea tuyo. Necesitas una decisión al empezar: hoy yo voy primero. Primero mi calma, primero mi orden, primero mi paso. Lo demás se atiende después, y se atiende mejor cuando tú estás bien.
Escríbelo conmigo: ES MI DÍA.
Pasos para prepararte: primero, di la frase mirándote al espejo, antes de revisar el teléfono. Segundo, elige una cosa que harás hoy solo por ti: caminar, arreglarte, descansar diez minutos. Tercero, haz una lista de tres cosas y tacha la que no te toca: hoy no la haces. Cuarto, al final del día, anota una cosa que salió bien; así se entrena el ojo para ver lo bueno.
Errores a evitar: empezar el día resolviendo problemas de otros antes de atenderte; decir "es mi día" y luego no hacer nada distinto; y confundir cuidarte con gastar de más: cuidarte es tiempo y atención, no compras.
Preguntas frecuentes: ¿Vale aunque el día ya empezó mal? Sí: el día se reclama en cualquier hora. ¿Tengo que decirlo en voz alta? En voz alta funciona mejor, pero también vale escrito. ¿Puedo compartirla? Envíala a una mujer que necesita este día.
Mírame. Es mi día. Hoy me elijo. Hoy me cuido. Hoy avanzo.
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